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El Museo Villagra, donde ya no pasa el tren
Luis Villagra y la añorada burrita que perteneció al patrón de su padre.

El Museo Villagra, donde ya no pasa el tren

Guillermo Chávez

 

Toda la historia de la colonización y de los primeros habitantes de Traiguén se encuentra reunida en el museo privado de Luis Villagra.

 

Luchito Villagra era hijo de un trabajador campesino de los alrededores de Traiguén. De niño, recuerda, debía caminar cinco kilómetros para llegar a la escuela. Por el camino, a veces, lo alcanzaba el patrón de su padre en su automóvil Ford y le hacía más corto el viaje, claro que siempre sujeto a la pisadera, nada más. Nunca ocupó un asiento.

Así todo, Luchito, se propuso que algún día ese vehículo tendría que ser suyo.

El destino lo hizo otro obrero más, sin muchos recursos, pero sí con un par de piernas que le dieron 16 veces el título de campeón nacional y dos veces campeón sudamericano de marcha; quizás por los miles de caminatas en su infancia desde la escuela hasta su casa.

El caso es que Luchito se hizo hombre en el rigor y un personaje importante en su pueblo y en el país. Obtuvo recursos y se dio a la tarea de ubicar el viejo cacharro del patrón, hasta que lo encontró en una chatarrería de Traiguén, botado, inútil, hasta que lo rescató… por veinte mil pesos.

Así, junto al valiosa burrita Ford de su infancia, nació también en Luis Villagra la pasión por rescatar en objetos aparentemente inútiles, la historia de los tiempos de gloria económica de Traiguén cuando fue conocido como el Granero de Chile.

 

BALMACEDA

Siempre en su modestia, Villagra, se construyó su casa a un costado de la línea ferroviaria, en calle Balmaceda, por donde nunca más pasaría un tren, y allí instaló lo que sería el más completo museo privado de esta parte de La Araucanía.

Allí, comenzó hace más de veinte años a armar una colección de antigüedades que hoy nadie puede dejar de visitar.

Se trata de un lugar donde se descubre el lujo de las familias de antaño, y la pala y la picota del obrero que con su trabajo contribuyó a esos lujos.

Traiguén fue tierra de colonos, y de estos esforzados aventureros que hicieron su fortuna, unos, y de los que en el intento fracasaron, quedan todavía sus utensilios domésticos de factura europea. De esto, objetos tales como instrumentos musicales, partituras de música, estufas de bronce,  y juguetes de doscientos años, se encuentran en el museo de la Casa Villagra.

Fascinante resulta admirar la colección de motos pertenecientes a la época de la Segunda Guerra, funcionando,  y que muchos han querido pagar oro por ellas, pero Villagra no las vende.

 

BUENA VOLUNTAD

Describir las piezas de museo y cómo han llegado a su poder, es imposible, sólo digno de un apasionado capaz de hacer lo inverosímil por conseguir lo que se propone. Baste comentar que allí están los elementos de la sección administrativa de la desaparecida fábrica de muebles Traiguén, tales como timbres, documentos y hasta el reloj control en que los obreros marcaban su tarjeta.

¿Cómo se los consiguió? Por pura buena voluntad de los demás, asegura.

“Todo comenzó como un joby- recuerda Villagra- pero con el correr del tiempo se transformó en una pasión, aunque nunca imaginé contar con un museo propio con cinco mil piezas”.

Pero este  fruto de la constancia exige un destino, el de ser un museo abierto para la comunidad con toda la dedicación y mantención que requiere cada pieza. Y para ello Luis Villagra ha postulado a recursos de Gobierno que le han permitido superar necesidades básicas, pero lo importante –advierte- es asegurar la colección como un solo capital para las generaciones del próximo siglo, aunque falta harto.

Vale la pena visitar este verano el Museo Villagra para conocer la historia de Traiguén y de esta zona de Malleco en la que se inspiró Luis Durand para escribir su libro “Frontera” y en donde más de algún elemento de esa época está aquí, en calle Balmaceda justo por donde pasaba el tren a Capitán Pastene, Lumaco, Purén y hasta Renaico.

 

Invaluable es la colección de motos de principios del siglo pasado, todas funcionando.

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